La vaca marina de Steller fue descubierta en las aguas árticas
del estrecho de Bering el 1741 por la tripulación perdida del Capitán
Bering.
La vaca marina
era mucho más grande que los manatíes y los dugones. Crecía hasta treinta y
cinco pies de largo y llegaba a pesar hasta tres toneladas y media. Tan grande
como un gran camión! La vaca marina de Seller no tenía ningún diente; comía
el alga marina que crece en las aguas poco profundas del mar de Bering.
Distinto a los manatíes y dugones, la vaca marina era capaz de vivir en aguas
muy frías. Era muy lenta y no tenía miedo a los humanos. Esto lo hacía fácil
para la tripulación del Capitán Bering y otros visitantes a esta área para
matar la vaca marina.
Los cazadores se comían la carne y usaban la piel áspera
para hacer cubierto de cuero para los botes y zapatos de cuero. Cazaron la
vaca marina tan implacablemente que desapareció completamente. En 1768, menos
de 30 años después que había sido descubierta, la indefensa vaca marina se
extinguió.